Muchas veces me he preguntado cómo superar un miedo, cualquier miedo.Pues este verano me arriesgue a perder un miedo, las alturas, junto a mis amigos nos subimos al puente que da al río, nos pusimos al borde de la barandilla y saltamos al agua. Siempre había querido saber lo que se siente al tirarse de un puente, haciendo puenting o cualquier otra cosa.
Desde que mis pies estabas en el aire hasta que impactaron contra el agua, pudieron pasar millones de imágenes por mi cabeza y lo primero que salió fue un grito que calló al estar en el agua. Al estar en el agua solo pensaba en salir de allí y de reír junto los demás. Un cosquilleo duró en mi desde que me subí a aquella barandilla hasta que salí; mi corazón latía con fuerza, como si quisiera salir de mi interior y yo oía el latido.
Antes de saltar pensé que no lo podría hacer ni ese día ni nunca pero, nunca es un mal día para superarse, para perder lo miedos porque hasta lo más imposible se puede hacer.
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